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25 consejos para viajar a Berlín con bebés

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Viajar a Berlín con bebés es posible y yo quiero animarte a ello. Nosotros estuvimos cuando Olivia tenía 1 año recién cumplido y la experiencia fue increíble. Si, como yo, tú también piensas que una gran capital europea no es lo más sencillo para viajar con bebé, ¡quítate esa idea de la cabeza!

Berlín es una ciudad muy baby-friendly. Es sencillo moverse en transporte público, puedes ir con el carrito de bebé sin sufrir los adoquines que hay en muchas otras ciudades europeas, hay museos donde resguardarse si hace frío, comidas no picantes que pueden encantarle a tu bebé si ya ha empezado con la alimentación complementaria y tronas y cambiadores por doquier.

Además, Berlín cuenta con infinidad de zonas verdes y parques infantiles con columpios de madera. Es una ciudad con un pasado trágico empañado por la Guerra Fría y el Holocausto, pero estoy segura de que disfrutarás conociendo todos los imprescindibles que hacer en Berlín. ¡Comenzamos!

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Berlín con bebés: preparativos antes del viaje

1. Comprueba que la documentación de tu bebé está en vigor. Puede parecer una obviedad, pero es importante al viajar a Berlín con bebé que revises que el Documento Nacional de Identidad de tu bebé no está caducado.

Si tiene nacionalidad de alguno de los países de la Unión Europea, no necesitará pasaporte, aunque no está de más llevarlo por si se os perdiera el DNI. Ya sabes lo de “más vale prevenir que curar”. Aquí te explico cómo sacar el pasaporte a un bebé por si quieres más información.

2. Lleva un botiquín con medicamentos y productos de aseo. En Berlín hay muchas farmacias y podrás comprar medicamentos que no necesiten receta sin problema. Aun así, es importante que no se te olviden los medicamentos que sí requieren prescripción médica y otros fármacos que podrías necesitar si se diera el caso, como Apiretal, Dalsy, pomadas, vitamina D, termómetro, suero nasal, etc.

En nuestro viaje a Lisboa con bebé le dio fiebre a Olivia uno de los días y es un alivio tener el Apiretal a mano y no tener que andar buscando farmacias deprisa y corriendo.

3. Podrás encontrar fácilmente leche de fórmula y otros alimentos para tu bebé. Si tu bebé toma leche materna, en ese caso no tienes que preocuparte porque tendrá alimento siempre que quiera.

En nuestro caso, Olivia tomaba biberón, así que nos llevamos un bote de leche de fórmula y bastantes potitos para ir tirando. Cuando se nos terminaron, compramos más en una farmacia donde, de casualidad, la farmacéutica que nos atendió era española. Si no hablas alemán, en inglés podrán atenderte sin problema. Y si no, con fotos del producto o medicamento que necesites, te acabarás haciendo entender.

Te cuento mis consejos para viajar a Berlín con bebé para que disfrutes al máximo de tu escapada.

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4. Los vuelos con bebé son una aventura. Nosotros hemos volado mucho con Olivia y, salvo en el viaje a Riviera Maya, en el resto de vuelos no tuvimos ningún problema. Esa vez le dolieron los oídos por la presión y lo pasó bastante mal (y eso que tomó biberón en el despegue).

Por eso, desde entonces le damos varias veces algo de picar durante el vuelo para que mastique y de momento no nos ha vuelto a pasar (crucemos los dedos). Y si tu bebé llora y te empiezan a mirar descaradamente, ¡tú ni caso! Los bebés tienen el mismo derecho a volar que un adulto y, de hecho, hay muchos adultos que molestan más que un bebé. 😉

5. Evita los “por si acasos”. Esto es fácil decirlo, pero cuanto más viajas, más te das cuenta de que los bebés lo que más necesitan es estar con su madre y con su padre. Recuerdo que en el primer viaje que hicimos con Olivia al norte de Portugal, cargamos el maletero como si estuviéramos haciendo una mudanza. El 90% de las cosas no las utilizamos, así que ya aprendimos la lección. Además, la ventaja de la ropa de bebé es que puedes lavarla y se seca rápido.

6. Lleva la Tarjeta Sanitaria Europea. Uno de los consejos más importantes para viajar a Berlín con bebé es llevar la Tarjeta Sanitaria Europea por si acaso. Los hospitales tienen muy buenas instalaciones en general, así que no te preocupes por este tema. Si tu bebé no tiene nacionalidad europea, te aconsejo reservar un seguro de viaje con coberturas sanitarias. Te hablo sobre ello en el siguiente punto.

7. Viaja con seguro. Una de las cosas que he aprendido con el paso de los años es que “nunca pasa nada, hasta que pasa”. Este mensaje creo que nos caló a todos especialmente con la llegada de la pandemia.

Por eso, como pueden surgir mil imprevistos, yo siempre viajo con seguro. Aparte de tener más coberturas que la Tarjeta Sanitaria Europea, puede salvarte de más de un apuro en caso de cancelación del viaje por fuerza mayor, demoras en la entrega del equipaje, retraso en la salida del medio de transporte, etc. Por leer La Vida son Dos Viajes tienes un 5% de descuento reservando desde aquí.

8. Revisa los bultos permitidos en la aerolínea. Cada compañía aérea tiene su propia franquicia de equipaje, así que si no quieres llevarte un disgusto, revisa bien el número de bultos incluidos, tanto en los billetes de cada adulto como del bebé. No suelen poner restricciones al meter líquidos al avión, pero comprueba si tu bebé tiene derecho a una bolsa con todos los productos que vaya a necesitar y las medidas y peso del equipaje de mano de las aerolíneas principales. Menudo negocio han montado muchas aerolíneas low cost con lo de pasarse unos cm o unos kg de más, todo sea dicho.

9. Evita los vuelos a horas intempestivas. Esto es de sentido común, pero en nuestro viaje por El Calafate con bebé nos retrasaron uno de los vuelos y llegamos al hotel a las 2 de la madrugada. Esto implica mucho cansancio para el bebé y, ya que estás de vacaciones, no merece la pena forzar. Lo mismo digo con los vuelos a las 8 de la mañana, que a priori puede no parecer tanta paliza, pero eso implica levantarse a las 5 y pico de la madrugada para llegar con 2 horas de antelación al aeropuerto.

10. Si viajas en invierno, el frío son palabras mayores. Estuvimos en Berlín a principios de agosto y nos hizo un tiempo fabuloso. Solazo y nada de lluvia. Pero también estuve hace años en Berlín en invierno, a mediados de febrero, y el frío que pasé todavía lo recuerdo (con nieve y el río helado). Hay muchos planes que hacer en Berlín en sitios cerrados y podrás resguardarte. Pero no olvides el saco de invierno del carrito de bebé, un buzo, un gorro… ¡Todo lo que se te ocurra!

En verano, la capital alemana se llena de vida y ambiente en sus calles.

En verano, la capital alemana se llena de vida y ambiente en sus calles.

 

Consejos para viajar a Berlín con bebés

11. Las distancias en Berlín son grandes. Por eso, tu gran aliado va a ser el transporte público, que funciona a las mil maravillas. A nosotros nos pasó varias veces que podíamos elegir entre varios medios de transporte que tardaban prácticamente lo mismo en llegar a nuestro destino. Encontramos una oferta del abono mensual por 9 euros en BVG, así que échale un vistazo a la web por si suena la flauta.

Si no, es probable que te interese la Berlín Welcome Card, que incluye transporte público ilimitado y descuentos de hasta el 50% en más de 190 monumentos. Aquí te cuento en detalle dónde comprar la Berlín Welcome Card y si merece la pena o no.

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12. ¿Cuántos días se necesitan para visitar Berlín? Esta es otra de las preguntas más habituales. Si vas a viajar a Berlín con bebé, mi consejo es que no intentes abarcarlo todo porque es imposible. Es preferible visitar menos lugares que forzar la máquina y que ninguno disfrutéis del viaje. Para ayudarte a organizar tu itinerario, he preparado estas guías para visitar Berlín en 5 días, Berlín en 4 días, Berlín en 3 días y Berlín en 2 días.

13. Busca un alojamiento en el barrio de Mitte. Aquí te cuento en detalle dónde dormir en Berlín y las mejores zonas para mi gusto. Al viajar con bebé, la mejor zona es la de Mitte porque estás en pleno centro de la ciudad. Hay zonas más económicas a las afueras, pero creo que compensa evitar en la medida de lo posible muchos trayectos largos en metro, tranvía, autobús o S-Bahn (tren de cercanías). A mí me gustan mucho los hoteles Grimm’s Potsdamer Platz y High Park by Palmira.

¿Buscas un hotel con encanto en pleno centro de Berlín?

 

14. En Berlín no sufrirás los adoquines. A diferencia de otras grandes capitales europeas, como París, Londres o Madrid, Berlín me pareció muy baby-friendly. No tiene tantos adoquines como Roma o Florencia, y el sitio que me pareció más incómodo con carrito de bebé fue la zona medieval de Nikolaiviertel. En general, Berlín tiene calles y aceras anchas, muchísimos parques y zonas verdes, conciertos al aire libre, festivales para los más pequeños, parques con columpios para niños…

Estuvimos en Berlín cuando Olivia tenía 1 año y la experiencia fue insuperable.

Estuvimos en Berlín cuando Olivia tenía 1 año y la experiencia fue insuperable.

 

15. En los restaurantes hay tronas y cambiadores. Viajar y comer van de la mano, por eso recopilé en este post dónde comer en Berlín bien y barato. En todos los restaurantes donde estuvimos tenían trona, cambiadores acolchados y recibían a Olivia con una sonrisa y mucha atención. Esto debería ser la norma, pero por desgracia no en todas las ciudades los niños son tan bien recibidos.

16. Combina carrito y mochila de porteo. Otro de mis consejos para viajar a Berlín con bebés es combinar el carrito con el porteo (si tu bebé quiere, claro). En la gran mayoría de los sitios pudimos ir perfectamente con el carrito (en la visita de la cúpula del Bundestag, por ejemplo). Lógicamente, hay escaleras por la ciudad, pero son tramos muy cortos, como el paseo que da al río Spree con la Catedral de Berlín de fondo.

17. Tienes varias opciones para ir del aeropuerto al centro. Ya te hablé sobre cómo ir del Aeropuerto de Berlín Brandeburgo al centro. El tren funciona muy bien, aunque si tu prioridad al viajar a Berlín con bebés es la comodidad, también tienes este traslado privado a la puerta de tu hotel por si te interesa.

18. Reserva algunas entradas con antelación. Hay infinidad de sitios que se pueden visitar al aire libre, como East Side Gallery, la Topografía del Terror, Nikolaiviertel, el parque Tiergarten, la Puerta de Brandeburgo, el callejón de Dead Chicken Alley, Checkpoint Charlie, el cosmopolita barrio de Kreuzberg… Sin embargo, hay otros lugares populares que te recomiendo reservar con antelación (especialmente en temporada alta), como el paseo en barco por Berlín y la entrada a la Torre de la Televisión.

Por cierto, si tienes pensado visitar la Isla de los Museos, echa un ojo a esta Berlín Welcome Card, que incluye el acceso a la Isla de los Museos y transporte público ilimitado durante 72 horas. Otra opción es reservar tu entrada al Museo de Pérgamo únicamente (mi favorito).

¿Te apetece disfrutar de las mejores vistas de Berlín?

 

19. Haz alguna excursión desde Berlín. Viajar con bebé a Berlín no significa que tengas que renunciar a conocer sitios muy interesantes en los alrededores de la capital alemana.

De todos ellos, te recomiendo visitar Potsdam en un día (por libre o con este tour en español a Potsdam desde Berlín) y la excursión al campo de concentración de Sachsenhausen. Esta última es una visita muy dura, pero necesaria para conocer las atrocidades que fue capaz de hacer el ser humano para que nunca jamás se vuelvan a repetir. Aquí te cuento cómo ir a Potsdam desde Berlín y cómo ir de Berlín a Sachsenhausen por si te animas.

Si vas a viajar a Berlín con bebé, te recomiendo visitar Potsdam, el "Versalles alemán".

Si vas a viajar a Berlín con bebé, te recomiendo visitar Potsdam, el «Versalles alemán».

 

20. Hay parques en Berlín para aburrir. Una de las cosas que más me gustaron de Berlín fue la cantidad de parques y zonas verdes que hay por toda la ciudad. El gran protagonista es el Tiergarten (una inmensidad), pero también tienes otros parques que merecen la pena, como Treptower Park, Mauerpark y su karaoke los domingos a partir de las 15:00 horas y Tempelhofer Held, un parque muy curioso en el antiguo aeropuerto de Tempelhof.

21. A falta de playa, buenos son los lagos. Si vas a viajar a Berlín con bebé cuando haga calor, un buen plan es acercarte a alguno de los lagos que son fácilmente accesibles en tren. Algunos de los más recomendables son Wannsee, Straussee, Schlachtensee y Teufelssee. Es un plan muy berlinés y estoy segura de que agradeceréis el chapuzón y tu bebé lo pasará en grande.

22. Mejor época para visitar Berlín. En general, yo me quedo con el verano berlinés, tanto por las temperaturas como por el ambiente que hay en sus calles. También es buena época el otoño y la primavera. Y, por descarte, el invierno es la peor época para viajar a Berlín con bebé (y sin bebé) porque hace un frío que pela. Pudiendo elegir, yo evitaría los meses más fríos del año. Te hablo sobre este tema y muchos otros en mis consejos para visitar Berlín.

Mi mayor consejo para tu viaje a Berlín con bebé es que no intentes abarcarlo todo porque es inviable.

Mi mayor consejo para tu viaje a Berlín con bebé es que no intentes abarcarlo todo porque es inviable.

 

23. Haz algún free tour por la ciudad. Viajando con bebé yo nunca lleno un día de visitas guiadas a todas horas porque me parece contraproducente. Pero lo que sí hago siempre es un free tour el primer día que llego a una ciudad para conocer su historia y un montón de curiosidades. Si es vuestra primera vez en Berlín, te recomiendo el free tour de Berlín general. Yo esta segunda vez hice el free tour del Muro de Berlín y la Guerra Fría y me gustó mucho también.

24. En Berlín te ceden el asiento en el transporte público siempre. Tanto es así que en el camino desde el centro de Berlín al Aeropuerto de Brandeburgo un señor riñó a dos chicos de unos 30 años por no levantarse para cederme el sitio. El resto de veces (que fueron muchas) en metro, tren, tranvía o S-Bahn, nos pusieron todas las facilidades del mundo.

25. Viajar a Berlín con bebé es sinónimo de socializar. He de reconocer que tenía unos prejuicios (totalmente infundados), ya que pensaba que los alemanes eran fríos. Después de mi experiencia, he cambiado de opinión.

Los berlineses (y los extranjeros que viven en Berlín) son gente tolerante, abierta y muy respetuosa. Le decían carantoñas a Olivia, la sonreían, le seguían el juego cuando ella les decía algo… Me gustó tanto Berlín con bebé que incluso en varios momentos me imaginé viviendo allí. ¡Ojalá te guste tanto como a mí!

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